¡Iki Sale! Arma tu 2×1 como quieras

La Revolución de los Mocktails Llegó para Quedarse

En nuestra cultura, brindar siempre ha sido símbolo de encuentro y celebración. Pero, ¿qué pasa cuando decidimos hacerlo sin alcohol? Durante años pensé que la única forma de disfrutar una fiesta o una reunión era con un trago en la mano; no concebía la idea de pasarlo bien sin tomar. Hoy, después de más de cinco años sin beber alcohol, descubrí que lo que realmente importa no es el contenido del vaso, sino la intención detrás de ese gesto.

Para mí, los rituales importan un montón. Preparar un mocktail con ingredientes frescos, naturales y coloridos también es preparar un espacio de conexión conmigo misma y con quienes me rodean. Al final, ese ritual se mantiene independiente de si el contenido tiene o no alcohol. Como en Navidad, cuando nos juntamos con mi familia y todos preparan sus tragos: yo participo de la misma manera, solo que con mis mocktails.

Este cambio me enseñó que el bienestar no se trata de “prohibirse”, sino de elegir con consciencia. Para mí, cada persona tiene su propio camino(“cada loco con su tema”), y lo importante es no juzgar al de al lado por decidir tomar o no tomar. Al final, el alcohol es la única droga frente a la cual tenemos que dar explicaciones si elegimos no consumirla, y esa presión social muchas veces lo hace más difícil. Por eso, mi invitación es simple: respetar y no meterse en el vaso ajeno.

Además, descubrí que los mocktails no son solo una alternativa: pueden ser un verdadero ritual de autocuidado. Al elegir frutas reales, endulzantes naturales o hierbas frescas, estoy nutriendo a mi cuerpo al mismo tiempo que celebro. Es un pequeño gesto que une salud, disfrute y creatividad.

Y no se trata solo de mí. Muchas personas se sorprenden al descubrir lo rico y entretenido que puede ser tomar algo sin alcohol. Antes se pensaba que los mocktails eran solo para niños, pura azúcar o jugo con granadina, pero hoy en día son preparaciones mucho más complejas, parte de una experiencia en sí misma. Un mocktail no tiene nada que envidiarle a un cocktail. Y ahí es donde aparece la magia: cuando lo personal se convierte en colectivo y un hábito consciente inspira a otros a probar algo distinto.

Dejar el alcohol fue, en mi caso, un punto de partida hacia una vida más equilibrada. Y cada mocktail que preparo es parte de mi propósito: concientizar sobre el consumo de alcohol de una manera lúdica y entretenida.

Así que, la próxima vez que levantes la copa, piensa en lo que quieres celebrar. Quizás descubras que lo que realmente necesitas no está en ese trago, sino en la energía y la intención que pones en ese brindis.

Manuela Iturrieta
@zonalibredealcohol